- Prevalece el interés económico de grupos; a los partidos no les importa el país.
- Y si en lugar de jueces sin rostro se usa la IA para crear jueces virtuales?
Lamento que la Presidenta de la República Mexicana @presidentademéxico haya cedido, aunque dejó abierta la puerta de incluirla, finalmente, luego de que el equipo gubernamental cedió. Continúa el fuero. Lo mejor: se reduce el acceso al dinero a los partidos y se acota al INE en sus excesos irresponsables.
Cuando se trata de autocrítica y corrección, los seres humanos somos proclives a voltear a ver (¿criticar?, ¿culpar?, ¿señalar?), al otro. Cuando no tenía acceso a los beneficios del poder, la oposición se pronunciaba por hacer cambios de fondo a la ley. Desde los 80 y 90 hubo mucha efervescencia y logros por cambiar la forma de elegir los representantes ciudadanos. Cambios positivos, pero en otros imperó el gatopardismo.

Los logros son conocidos por todos, ya que con su credencial para votar con fotografía, la instancia ¿autónoma?, que tiene bajo su responsabilidad los procesos electorales y el acceso a personas que ni por casualidad serían políticos, entre otros, se percata el ciudadano de una normalidad que costó años de enfrentamiento con el poder real en este país. Fui testigo de mediana cercanía.
Lo que no se pudo, o quiso, cambiar fue algunos elementos importantes, como el financiamiento a los partidos políticos y número de diputados; ambos, fundamentales para controlar, con dinero y posiciones, a la contraparte, además de la dispersión de recursos –que no es poca cosa, ya que es mucho el dinero, aunque también ahí se juega con el llamado diezmo, o mayor porcentaje que se da a quien reparte el dinero asignado, además del que se da a los lobistas, a los diputados del partido que lo promovió, de la municipalidad, entre otros, lo que diezma el capital solicitado y se haga a medias la obra para beneficio de la gente– a programas y actividades en municipios y estados, entre otros.
Exorbitante la cantidad de dinero que se asigna a los partidos. A manera de ejemplo, en 1997 el entonces IFE distribuyó así: PAN, recibió 527 millones, 248 mil 111 pesos; el PRI, 892, 112,657.00 mdp y el PRD, 391,336,40.00 mdp. En 2025, por actividades ordinarias permanentes, la página del INE indica que el PAN recibió por actividades ordinarias permanentes, 102,802,33.00 mdp; el PRI, 77,818,969.00 mdp y Morena, 207,192,284.00 mdp.

Más la cantidad a los demás partidos (del Trabajo, Verde Ecologista y Movimiento Ciudadano), en total fue para las actividades ordinarias 583,616.926.00 mdp, y la segunda de 17,508,542.00 pesos. A eso se suma otros ingresos que cada partido tiene. Eso es solo por partido, más el dinero que recibe cada fracción en el Congreso de la Unión, distintas canonjías y el reparto de espacios en las instituciones, entre otras.
Respecto a las listas de plurinominales, independientemente del argumento de que sirven para la representación del porcentaje de población minoritaria, el manejo de esos espacios son prerrogativas de los partidos políticos. Décadas hace que los partidos asignan quiénes será usufructuarios de las curules en el Congreso de la Unión. Desde el partidazo, los personajes cercanos al poder o que iban a ser promocionados o tenían asuntos legales pendientes y al ser legisladores, con el fuero, han gozado de impunidad, o distintas circunstancias.
Coincido con la doctora CSP: Las listas plurinominales no son para representación de las minorías. La usan los partidos políticos para posicionar personas específicas. No es democracia, porque no son elegidos, son ungidos.
De manera histórica, desde fines de los 70 en que surgió esa figura, ha sido utilizada; fue más notoria, unos diez años después. Hacer un listado en este espacio es complicado, pero podemos tomar algunas muestras, pero lo importante es el período en que ocurrió, ya que el reparto es más notorio cuando fue la alianza entre los grupos políticos del PRI y del PAN, como parte de la legitimación de CSG.

En los listados están en primer término los cinco que se van a quedar, luego, los demás; evidentemente, son para los dirigentes de partidos, gobernadores, líderes sindicales; luego, los otros, que incluye actores, actrices, deportistas o líderes sindicales:
Figuras como Diego Fernández de Cevallos, Felipe Calderón, Josefina Vázquez Mota, Ricardo Anaya Cortés (en la más reciente, vivió en EU, al haber rumores que era investigado por asuntos de comprobación de propiedades, además de señalamientos de recibir dinero, a cambio de votos para que pasara la reforma energética, entre otros), la ex candidata Xóchitl Gálvez, Carlos Medina Plascencia.
También están Alejandro Moreno Cárdenas, Dulce María Sauri, Manuel Bartlett, Eruviel Ávila, Jesús Murillo Karam, Manlio Fabio Beltrones, su hija Sylvana Beltrones, Rubén Moreira, Eufrosina Cruz, Aurelio Nuño, Carlos Humberto Aceves del Olmo, Sofía Niño de Rivera.

Layda Sansores, Amalia García, Miguel Ángel Mancera, Ricardo Monreal, Adán Augusto López, Dante Delgado, Jorge Álvarez Máynez, Jesús Ortega, Pablo Gómez, Jesús Zambrano, Yeidkol Polevnsky.
Junto a ellos, Carmen Salinas, Cuauhtémoc Blanco, María Rojo, Silvia Pinal, Laura Esquivel, Rolando Cordera, Arnaldo Córdova, Jaime Sabines, Laura Esquivel, Carlos Bracho, los líderes sindicales: Carlos Romero Deschamps, Elba Esther Gordillo, Francisco Hernández Juárez, Napoléon Gómez Urrutia, Joel Ayala, Ricardo Aldana y Tereso Medina, etcétera.
Y no la aprueban, porque les quita control, prerrogativas que han tenido para que sus grupos tengan un margen de poder para negociar votos en la aprobación de iniciativas. Además, atenta contra sus intereses, porque al tener menos integrantes, los recursos son menores.
A los integrantes de los partidos políticos no les importa el país. Menos la democracia. Y mucho menos un cambio real que mejore la situación de México, porque ello incide en otros ámbitos, como la seguridad. Su negativa a la reforma obedece a su propio negocio, porque vivir de la política ofrece, sin mucho esfuerzo, el manejo de recursos económicos y poder.
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