EKTUNKUL

todo resuena en nuestro México

¿Dónde están? (I)

María Luisa recibió la llamada de su nuera el 4 de octubre de 2012 a las 9 de la noche. La joven madre decía que desde las 9 de la mañana su esposo David había salido a comprar leche y pañales para el recién nacido y nada sabía de él. Entonces empezó la angustia y la búsqueda. Han pasado casi 14 años y de David nada se sabe, se esfumó.

Son los mismos síntomas de una enfermedad que aqueja a México desde hace años y que, al parecer, tiene a nuestro país en terapia intensiva sin reales visos de mejora: una persona deja de responder llamadas; no llega al lugar donde debía estar; su teléfono permanece apagado o deja de registrar actividad. Entonces la familia busca explicaciones: un accidente, un problema inesperado, una falla de comunicación, pero conforme pasan las horas aparece una posibilidad que nadie desea enfrentar: la persona ha desaparecido.

Ese momento es el inicio de un proceso en el que las primeras decisiones son determinantes. Se debe actuar y al mismo tiempo comprender qué ocurrió, reunir información, acudir a las autoridades y activar todos los mecanismos disponibles para localizar a la persona.

Presentar la denuncia

Uno de los principales problemas alrededor de las desapariciones es que muchas familias desconocen qué deben hacer durante las primeras horas y cuáles son sus derechos frente a las instituciones encargadas de la búsqueda.

Lo más importante es saber que no hay que esperar para denunciar, como se pensaba. No es necesario que pase un determinado tiempo antes de reportar una desaparición y así lo establece la Ley General en Materia de Desaparición Forzada de Personas, que determina que la búsqueda debe realizarse de manera inmediata y que no existe un plazo de espera para reportar una desaparición. Además, su artículo 80 permite que cualquier persona solicite la búsqueda mediante noticia, reporte o denuncia; mientras que los artículos 86 y 89 obligan a las autoridades a iniciar acciones sin dilación.

Ahora, el primer paso para una familia debe ser informar la ausencia de la persona y proporcionar todos los datos disponibles que permitan identificarla y ubicar sus últimos movimientos en el entendido de que la información inicial puede ser determinante.

Al momento de reportar el hecho, se debe reunir la mayor cantidad posible de información y datos de la persona desaparecida: nombre completo, edad, una fotografía reciente, descripción física, señas particulares, ropa que llevaba la última vez que fue vista, lugar, fecha y hora del último contacto, datos sobre sus actividades recientes, así como información de vehículos, teléfonos u objetos personales.

Cada elemento puede aportar una línea de búsqueda: una fotografía actualizada puede permitir su identificación en espacios públicos, un dato sobre su última ubicación puede ayudar a reconstruir sus movimientos y una conversación reciente puede aportar información sobre las circunstancias previas a la desaparición.

Ahora bien, para reportar la desaparición de una persona se debe acudir ante las autoridades ministeriales y de procuración de justicia, así como ante las comisiones de búsqueda correspondientes. La denuncia o reporte debe permitir activar mecanismos de localización y generar comunicación entre las instituciones que participan en la búsqueda.

Sin embargo, para muchas personas el primer contacto con el sistema representa una etapa difícil. De hecho hay testimonios publicados por familiares y colectivos de búsqueda en los que hablan de su preocupación ante la necesidad de insistir para que la desaparición sea atendida con la urgencia que requiere. Por ello en la mayoría de los casos la búsqueda comienza antes de que exista una respuesta oficial.

Acciones inmediatas

Mientras realizan los trámites iniciales, los denunciantes, amigos y familiares comienzan una búsqueda paralela: difunden fotografías en redes sociales, solicitan apoyo a conocidos, recorren hospitales, contactan organizaciones civiles y buscan información en espacios donde podría existir algún indicio.

Sí, eso incluye en los últimos años a las redes sociales como Facebook, X, TikTok y otras plataformas que se han convertido en herramientas utilizadas para hacer visibles los casos, puesto que a través de ellas una publicación puede llegar a personas que tuvieron contacto con la persona desaparecida o aportar información que no había sido considerada.

¿Funciona? Claro que funciona y además revela que, ante la incertidumbre, se recurre primero a la sociedad para ampliar la búsqueda. Sí. Hay respuestas:

  • Mi forma de solidaridad con todas, es compartir las publicaciones que más puedo, todos somos uno en algo llamado amor, por ese amor a nuestros seres amados, a cada uno de nuestros familiares, amigos es que une HASTA ENCONTRAR LES, no importa no les conozca amor es amor y seguiré compartiendo lo que más pueda HASTA ENCONTRARLES, escribió Micaela en una publicación en Facebook del Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México (MNDM)

Lo cierto es que con el paso de los días, las personas empiezan a realizar tareas que normalmente corresponderían a las autoridades: recopilan información, elaboran fichas de búsqueda, establecen contactos, organizan recorridos y aprenden procesos legales y administrativos.

La desaparición transforma la vida de quienes buscan: madres, padres, hermanos y parejas dejan sus actividades habituales para concentrarse en tratar de responder una pregunta que lamentablemente, en miles de casos, sigue abierta: ¿dónde está, qué le ocurrió?

Las primeras horas son el inicio de un proceso que puede extenderse durante meses o años.

La búsqueda de una persona desaparecida comienza con una acción inmediata: reconocer la ausencia, reportarla y exigir que la respuesta inicie desde el primer momento.

La Red de Enlaces Nacionales (REN) fue formada en el año 2014, con un número de integrantes de mil 998 personas y 2 mil 666 casos de personas familiares desaparecidos del colectivo. Se abocan al fomento y fortalecimiento de procesos organizativos, el impulso de procesos amplios de búsqueda en red y la promoción de la creación y fortalecimiento de instituciones competentes para la búsqueda de personas desaparecidas y la atención a sus familias.
Es un espacio de articulación de familiares de personas desaparecidas cuyo objetivo es encontrar y regresar a sus familias a todas las personas desaparecidas en México. Trabaja mediante la vinculación y el fortalecimiento de los diversos procesos de búsqueda impulsados por familiares de personas desaparecidas a nivel nacional a través de compartir de manera horizontal los conocimientos, recursos, saberes y experiencias organizativas y acompañar solidariamente las búsquedas de quienes integran la Red.


Descubre más desde EKTUNKUL

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *