«Tlaxcala sí existe» y es hermoso. Es el estado más pequeño, pero guarda una de las historias más potentes de la conquista y tradiciones coloridas.

Tlaxcala es íntimo y acogedor. Es tierra de toros, de haciendas pulqueras y de santuarios de luciérnagas. Al ser tan pequeño, puedes recorrerlo fácilmente y descubrir joyas arquitectónicas que rivalizan con las de Europa.
Sus Pueblos Mágicos: Toros y Títeres

Huamantla: El arte efímero.
La experiencia: Famoso mundialmente por «La Noche que Nadie Duerme» (en agosto), donde cubren las calles con tapetes de aserrín de colores kilométricos.
El momento «Wow»: Visitar el Museo Nacional del Títere y probar el muégano (dulce típico). Si vas en temporada, la huamantlada (encierro de toros) es adrenalina pura.

Tlaxco: Haciendas y Montaña.
La experiencia: Un pueblo de clima fresco, rodeado de haciendas pulqueras y pinturas rupestres.
El momento «Wow»: Visitar la Barca de la Fe (una iglesia con forma de barco gigante) y tomar un taller de elaboración de queso y pulque en una hacienda.
Ixtenco: El último bastión otomí (recién nombrado). Famoso por sus mosaicos de semillas.
Tu Itinerario Express (Fin de Semana Largo)

Día 1: Tlaxcala Capital. Visita a la Plaza de Toros (la más bella de México) y los murales del Palacio de Gobierno.
Día 2: Huamantla. Subida al Volcán la Malinche (si tienes condición) o visita a haciendas pulqueras (Hacienda Soltepec).
Día 3: Val’Quirico (No es pueblo mágico, es un desarrollo inmobiliario estilo toscano, pero muy turístico) y visita rápida a Tlaxco antes de salir.
Temporada Especial (Junio-Agosto): Santuario de las Luciérnagas en Nanacamilpa. Un espectáculo natural luminoso que debes ver una vez en la vida.

















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