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El espejismo del boom turístico

La Secretaría de Turismo (SECTUR) y CREATURISMO difundieron recientemente un balance sobre los resultados de la participación de México en diversas ferias internacionales de turismo, destacando la realización de miles de citas de negocio, acuerdos comerciales y un incremento en la llegada de visitantes internacionales.

De acuerdo con el comunicado institucional, México recibió 8.2 millones de turistas internacionales durante el primer periodo reportado de 2026, generando ingresos superiores a los 6.7 mil millones de dólares, además de un crecimiento del 7 por ciento en el segmento de cruceros.

El documento señala que la presencia del país en encuentros como FITUR Madrid, ANATO Colombia, ITB Berlín e ITB China fortaleció la marca México y permitió establecer nuevas oportunidades comerciales.

Las cifras son positivas, sin duda, y eso es resultado de la privilegiada posición del país dentro del mercado turístico mundial gracias a sus innegables atractivos naturales. Pero analizar estos resultados exige ir más allá del discurso oficial y colocar los números en su justa dimensión.

Realidades

El turismo mexicano no nació con las ferias internacionales recientes ni es producto de una sola estrategia.

Durante décadas, este sector ha sido uno de los principales motores económicos del país y, precisamente por ello, ha recibido inversiones constantes en promoción, infraestructura, conectividad y desarrollo de destinos.

México cuenta con ventajas que pocos países pueden igualar: una ubicación geográfica estratégica, riqueza cultural, patrimonio histórico, diversidad natural, gastronomía reconocida internacionalmente y una amplia infraestructura turística construida durante generaciones.

Por ello, el crecimiento actual debe entenderse como parte de una trayectoria más amplia.

Al comparar periodos completos, México pasó de aproximadamente 41.5 millones de turistas internacionales en 2018 a cerca de 45 millones en 2024. En materia económica, las divisas turísticas aumentaron de alrededor de 22.5 mil millones de dólares a casi 33 mil millones durante ese mismo periodo.

El avance existe, pero los datos no muestran necesariamente una transformación histórica o un “boom” provocado por una acción reciente: evidencian la consolidación de una industria a la que desde hace décadas se le ha apostado. La diferencia, otra vez, es importante.

Triunfalismos aparte

Una cita de negocios en una feria internacional representa una oportunidad, no necesariamente un turista confirmado. Una reunión comercial puede convertirse en acuerdos, reservaciones y visitantes, pero el proceso entre una negociación y la llegada efectiva de viajeros implica muchos otros factores: conectividad aérea, condiciones económicas internacionales, infraestructura adecuada, percepción del destino, seguridad y competitividad.

Y es ahí donde aparece uno de los mayores retos: mientras el país promociona nuevos atractivos turísticos y busca ampliar mercados internacionales, la percepción de seguridad continúa siendo un elemento determinante.

Diversos gobiernos extranjeros (Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania, Francia y Japón, por mencionar algunos) han emitido recomendaciones a sus ciudadanos respecto a determinadas regiones de México debido a situaciones relacionadas con violencia e inseguridad. Es un hecho que estas advertencias no eliminan el atractivo turístico del país, pero sí representan un factor que influye en la imagen internacional y en la decisión de algunos viajeros.

Retos

La realidad mexicana tiene ambas caras: es un país capaz de recibir millones de turistas cada año y generar miles de millones de dólares en ingresos, pero también enfrenta desafíos que no pueden resolverse únicamente ocultando o minimizando lo que sucede en su territorio.

El reto del turismo ya no es solamente atraer visitantes porque México sabe hacer eso desde hace décadas. El verdadero desafío es garantizar que ese crecimiento sea sostenible, seguro y que los beneficios económicos lleguen de manera más amplia a las comunidades donde ocurre la actividad turística.

Los resultados presentados son una fotografía positiva del momento actual. Sin embargo, convertir esos datos en una narrativa de éxito absoluto requiere una lectura más cuidadosa.

El turismo mexicano crece, pero cuánto de ese crecimiento representa una nueva etapa y cuánto corresponde a la fortaleza histórica de un sector que, desde hace mucho tiempo, ya era uno de los grandes activos del país.

Es decir, ¿el crecimiento actual representa una transformación real o es simplemente el resultado de esfuerzos acumulados por décadas? Usted tiene la palabra…


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