La proximidad de la competencia de futbol más relevante a nivel global plantea un desafío estructural para México que va más allá de la logística deportiva, centrífugándose en la capacidad de respuesta del sistema eléctrico nacional.

Con la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey como sedes principales, el evento coincide con la temporada de verano, periodo que históricamente registra los índices más altos de demanda energética en el país.
Ante la expectativa de recibir a 5.5 millones de visitantes, la infraestructura nacional deberá gestionar un excedente de consumo en los meses de junio y julio, desafiando las capacidades de generación y distribución en un momento donde el sistema suele operar bajo condiciones de estrés térmico.
De acuerdo con los registros del Programa de Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional, la demanda máxima integrada del Sistema Interconectado Nacional ocurre sistemáticamente entre junio y agosto, como se observó en 2023 cuando las olas de calor elevaron el consumo por encima de los 51 mil megavatios hora.

Emiliano Sánchez, Director de Suministro Calificado de Energía Real, señala que este panorama subraya la urgencia de blindar el sector industrial mexicano. Para el directivo, la colaboración entre los sectores público y privado resulta fundamental para mitigar la presión sobre la red y asegurar que las posibles intermitencias derivadas del aumento en la demanda no comprometan la productividad de las empresas.
En este contexto, la adopción de Sistemas de Almacenamiento de Energía mediante Baterías, conocidos como BESS, se presenta como una solución estratégica para garantizar la continuidad operativa.
Estos sistemas funcionan como un respaldo inmediato frente a las variaciones de voltaje o interrupciones en el suministro, protegiendo la integridad de maquinaria crítica y evitando las pérdidas económicas vinculadas a paros no programados.

Las industrias que operan dentro del Mercado Eléctrico Mayorista bajo el esquema de Suministro Calificado pueden utilizar estas tecnologías para optimizar su perfil de consumo, gestionando de mejor manera la volatilidad de los precios en el mercado spot y los cargos adicionales por balance de potencia durante los periodos de mayor saturación.
A pesar de que las autoridades federales y locales han establecido grupos de seguimiento junto a la Comisión Federal de Electricidad para garantizar la confiabilidad en las ciudades sede, la responsabilidad de la previsión recae también en el sector empresarial.
Sánchez advierte que, si bien el impacto económico de ser anfitriones de un evento de clase mundial es positivo, la industria debe anticipar sus necesidades energéticas para proteger sus presupuestos y capacidad de producción. En última instancia, la preparación ante los picos de demanda estival y el incremento del consumo turístico será el factor determinante para que el sector industrial mantenga su estabilidad durante este acontecimiento histórico.















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